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DESPRENDIMIENTO DE RETINA

El desprendimiento de retina afecta a 1 de cada 10.000 personas por año aproximadamente. Es un serio problema ocular que puede ocurrir en cualquier edad, aunque generalmente ocurre en los adultos de más de 30 años de edad. Es más probable que se desarrolle en personas que son miopes o en personas cuyos familiares ya han tenido un desprendimiento de retina que no sea por antecedentes traumáticos. Un fuerte golpe sobre el ojo también puede producir un desprendimiento de retina. Más raramente esta condición es una enfermedad hereditaria y a veces puede ocurrir en niños o en bebitos. Si no se trata tempranamente el desprendimiento de retina puede conducir a una disminución o a una completa falta de la visión.

La retina es una capa fina y transparente, sensible a la luz, con capas nerviosas y células dentro de la misma. Cubre la pared interior del ojo al igual que el empapelado de un cuarto. La retina funciona como si fuese la película de una cámara fotográfica, la luz pasa a través del cristalino del ojo y se enfoca sobre la retina. La sensibilidad de las fibras de la retina responde tomando fotos y transmitiendo estas imágenes vía el nervio Óptico.


CAUSAS Y SINTOMAS

La mayor parte de los desprendimientos de retina están causados por la presencia de uno o más desgarros o agujeros en la retina. El envejecimiento normal puede conducir a veces a la retina a un afinamiento y deterioro, pero más habitualmente es el encogimiento de una gelatina que está dentro del ojo Hamada vítreo (que llena el centro del ojo) y muchas veces es responsable de la tracción que se ejerce sobre esas zonas más finas o delicadas de la retina conduciendo a la aparición de agujeros que favorecen la aparición del desprendimiento de retina.

El vítreo es una gelatina que esta firmemente adherida a la retina, aunque cierto encogimiento del vítreo es normal que ocurra a veces desde edades tan precoces como los 30 años. Usualmente este encogimiento del vítreo no produce daños sobre la retina, y este encogimiento a veces es consecuencia de afecciones tales como la miopía, inflamaciones intraoculares y traumatismos.

El desprendimiento de retina dependerá del área extendida pudiendo ser solamente una porción muy pequeña alrededor del desgarro o desprenderla completamente. En la parte desprendida la retina no funciona como es debido.

En cierta edad de la vida es frecuente que los pacientes se quejen de ver manchas negras flotando adelante suyo como si fuesen moscas volantes o flotadores y de ver rayos de luz o flashes de luz en los costados.

En la mayor parte de los casos estos síntomas no indican ningún problema serio. Pero algunos ojos la brusca aparición de las moscas volantes y de esas luces o fotopcias indican un sustancial encogimiento del vítreo con una alta posibilidad de desarrollar un desgarro en la retina y/o un desprendimiento.

Un examen médico oftalmológico al interior del ojo demostrará la presencia o no de un desgarro. Muchas veces estos exámenes tienen que hacerse tan prontamente como aparece la sintomatología y deben ser repetidos en forma periódica porque puede ser que en el primer momento no se produzca el agujero, pero la continua tracción del vítreo sobre la retina delimitada podría favorecer ulteriormente la aparición del desgarro.

En algunas instancias el paciente nota que comienza a ver las imágenes como si estuviesen debajo del agua y nota una sombra en un área de la visión que comienza en la parte mas periférica, evolucionando lentamente hacia la porción central de la visión en donde se produce una significativa perdida de la agudez visual.

Algunos desprendimientos de retina son complicados por la presencia de hemorragias secundarias o la ruptura de un vaso de la retina por tracción que ejerce el vítreo al encogerse.

El paciente que sufre de desprendimiento de retina o esta sintomatología, debe ser exhaustivamente revisado por un oftalmólogo que puede requerir una o más consultas para detectar la presencia de el o los desgarros. Usualmente el examen se hace con un instrumento llamado Oftalmoscopio. En otros casos se necesita colocar un lente de contacto sobre el ojo para revisarlo con más detenimiento y a mayor aumento. También podemos utilizar un ecógrafo y el sistema de ultrasonido.

 

TRATAMIENTO

Si la retina no está desprendida y encontramos la presencia del desgarro, en estos casos está indicado el tratamiento del mismo a través del sistema de fotocoagulación con laser o de sistema de frio llamado Crioterapia que se encargan de adherir la zona vecina al desgarro, con más intensidad a la pared del ojo.

No todos los desgarros deben ser tratados y muchos de ellos son seguidos por el especialista.

La presencia de desgarros en la población general es aproximadamente del 5%. De lo que deducimos que un porcentaje relativamente pequeño de los mismos puede evolucionar con el tiempo a ser un desprendimiento de retina.

Estos son los casos en donde el especialista deberá tomar la decisión entre un tratamiento profiláctico o un seguimiento específico.

Una vez establecido el desprendimiento de retina la única posibilidad del tratamiento es con un procedimiento quirúrgico. Esta cirugía puede ser de menos cuantía con incisiones muy pequeñas y bajo anestesia local, a veces realizada en el mismo consultorio del oftalmólogo como el procedimiento conocido como balón de Lincoff. En otros casos cuando el líquido acumulado o la cantidad de desgarros que producen del desprendimiento es mayor necesitamos proceder a una operación de mayor envergadura que puede hacerse tanto bajo anestesia local como bajo anestesia general de acuerdo a las características del paciente y del desprendimiento. La operación consiste en producir un estimulo de cicatrización alrededor de los agujeros para que estos queden pegados a las paredes del ojo y acercar la pared del ojo o el tejido blanco llamado esclera hacia ese agujero.

Eso lo podemos hacer a través de una banda o esponja de un material llamado silicón que se sutura a las paredes del ojo y lo comprime para empujar la retina contra la pared del ojo. En algunas circunstancias conviene sacar el líquido que esta acumulado separando la retina de la pared a través de un pequeño orificio o punción.

En algunos casos más complejos a veces es necesario utilizar una técnica más sofisticada llamada vitreotomía. Esta operación se encarga de sacar las opacidades que puedan existir en el vítreo que mantienen la retina alejada de su posición. En algunos casos, cuando la retina después de un tiempo de estar despedida se encoge severamente es necesario quitar todo este tejido pegajoso para que la misma recobre su elasticidad y por lo tanto poder llevarlo hacia las paredes del ojo a través de la inyección de sustancias como el aire, como algunos gases especiales, o como un liquido viscoso conocido como aceite de silicón (que es un reemplazan sintético del vítreo).

Cerca del 90% de los desprendimientos de retina se puede lograr que la retina se adhiera nuevamente a la pared ocular complementando la reposición anatómica de la misma. Esto puede necesitar más de una intervención. Si la retina está nuevamente reaplicada el ojo va a recuperar cierto grado de visión. El grado de visión que recupere depende de la extensión del desprendimiento de retina, del tiempo que transcurrió desde que la retina se desprendió hasta que ha sido operado, de los procesos inflamatorios que puedan existir en el ojo, etc...

De todas maneras el grado máximo de visión que finalmente se recupere no es inmediatamente después de la operación sino que puede llegar a demorar hasta un período de 6 meses para ver hasta que punto puede llegar a mejorar. Aproximadamente el 40% de los desprendimientos de retina tratados exitosamente logran recuperar una agudeza visual buena. El resto de los casos podrán tener una visión que le permitirá cierto grado de lectura y/o poder manejarse perfectamente en su vida diaria para movilizarse.

Desafortunadamente dado al continuo encogimiento del vítreo y al desarrollo de un factor fibroso sobre la retina no todas las retinas pueden ser reaplicadas. Si la retina no ha sido reaplicada, el ojo va a continuar perdiendo visión y últimamente puede quedar ciego. Raramente es necesario mantener al paciente con un desprendimiento de retina móvil durante períodos prolongados de tiempo antes o después de la cirugía.

Los pacientes pueden requerir inyecciones de aire o gas, en algunos casos se les será indicado que posición tienen que tener la cabeza pudiéndolas tener tanto boca abajo como inclinada hacia la derecha o hacia la izquierda durante varios días en el postoperatorio.

Aquellos pacientes a los que se le inyecta aceite de silicón pueden requerir meses más tarde una operación más pequeña interior para drenar el aceite inyectado. En otros casos deseamos favorecer la adherencia más estricta de la retina y reforzar los desgarros o agujeros con laser.

Generalmente en el postoperatorio suelen instilarse gotas que mantienen la pupila dilatada o medicación para desinflamarlos, también podrán usarse anteojos o lentes de contacto en caso de ser necesario.

Todo paciente con síntomas de desprendimiento de retina debe requerir una pronta atención por parte del oftalmólogo.

El Instituto de la Visión provee un servicio de guardia permanente con médicos capacitados para la detección de esta afección.

Es importante en aquellas personas con miopías significativas o con historia de desprendimiento de retina tengan periódicos exámenes por parte del oftalmólogo para detectar signos precoces o cambios en la retina que puedan prolongar la posibilidad de un desprendimiento.

Debe recordar que cualquier duda que tenga al respecto, los profesionales del Instituto de la Visión gustosamente estarán dispuestos a satisfacerla.


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